La complicidad de los medios de comunicación

La complicidad de los medios de comunicación

ALBERTO FERNÁNDEZ – CRISTINA KIRCHNER

 

UNA ESTRATEGIA CONTRA LA COMPLICIDAD DE LOS MEDIOS Y EL PODER HEGEMÓNICO DE LA DESINFORMACIÓN

 

Alberto Fernández y Cristina Kircher, en ese orden, conforman la fórmula para las próximas elecciones presidenciales que, una parte mayoritaria de la oposición, votará contra las políticas de hambre, represión y fobia, del neoliberalismo fascista de Cambiemos.

¡A no rasgarse las vestiduras! Soy de los que piensan que el universo electoral debe conocer la historia de los candidatos.

Ahora los medios informarán lo que antes ocultaron. Seguramente darán a conocer el pasado político de CFK, todavía no está todo difamado así que encontrarán algún hecho de posible corrupción, y sino ultrajarán en complicidad con el partido judicial.

Pero también vendrán por Alberto Fernández y su pasado político: de profesión abogado y docente en la cátedra de Derecho Penal y Procesal Penal de la UBA. Su primer cargo político fue en los noventa cuando fue nombrado superintendente de Seguros de la Nación. Fue vicepresidente ejecutivo del Grupo Banco Provincia durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Entre el 2000 y 2003 fue legislador porteño, cuando renunció para transformarse en el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003.

Antecedentes a los que la izquierda le agregará su participación como candidato a Jefe de Gobierno porteño en una lista colectora de Cavallo, junto a Gustavo Béliz, su acompañante de fórmula, como vice, en el año 2000. Aunque la fórmula fue derrotada por Aníbal Ibarra, que encabezaba la lista de la Alianza, Fernández fue electo Legislador.

Y otros más osados fabuladores, también dirán, en su habitual chicanería, que fue vocero de Clarín.

Y otros hablarán de su alejamiento de CFK, luego de plantearle sus diferencias, no su enemistad. Y entre lo más reciente amplificarán “la supuesta traición” por su paso por el massismo.

Estos medios que informarán con el mayor lujo de detalles la campaña de desprestigio de la fórmula Fernández – Kirchner, son los mismos que ocultaron el pasado con prontuario delincuencial del actual presidente (estafa con las cloacas de Morón; contrabando de autopartes; cómplice de la dictadura militar- civil –eclesiástica; la estatización vergonzosa de sus deudas privadas y las de su familia, etc., etc.), justificando la evasión impositiva del presidente, incluida la deuda impaga del Correo; las cuentas off shore; el conflicto de intereses de sus funcionarios, que suena más a estafa que a otra cosa, y el más asombroso de los encubrimientos periodísticos – judiciales, como fue la asunción como presidente estando procesado.

Callaron, y hoy acompañan con el silencio, la criminal historia de su Jefe de Gabinete colmada de exterminio y explotación de poblaciones enteras en el sur argentino, a través de “La Anónima” (léase Peña Braun), el pasado vandálico de los Massot, encabezado por Vicente Gonzalo María Massot, un periodista, politólogo y empresario de medios de comunicación argentino. Fue el dueño y director del periódico La Nueva Provincia. Fue el primer periodista en la historia argentina en ser imputado como responsable de delitos de lesa humanidad (asesinato de empleados que hacían huelga por condiciones dignas de trabajo). En 2016 fue dictada la falta de mérito a la causa en su contra. Dicha sentencia fue apelada ante la Corte Suprema.

Su sobrino, Nicolás Massot, es el jefe de bancada del bloque del PRO en la Cámara de Diputados, el mismo que propuso olvidar el pasado.

Por esto, ¿Por qué no Alberto Fernández? A pesar de este pandemónium, rebalsado de estiércol, el candidato a presidente no tiene ninguna causa por corrupción, estafa, contrabando, conflicto de intereses, no posee en su contra delitos de lesa humanidad. No es poco. Es casi definitivo.

 

Eloy Rodríguez