Oda al populismo

Oda al populismo

ODA AL POPULISMO

Cuatro o cinco varoncitos y mujercitas de dudosos acervos millonarios, bandidos urbanos y rurales, con fortunas en el exterior, con empresas off shore, emisores y compradores de sus propias deudas y procesados por corrupción, le echan la culpa a los populistas de todos los males actuales. ¡Si hasta los hacen responsables de la pobreza y la inequidad en la distribución de la riqueza!
A los antipopulistas la palabra “masas” los tiene a maltraer.
Demagogia y clientelismo son usuales términos de sus entelequias. Esto no es propio de personas cultas, yo diría que es propio de oradores con corbatas bajo las luces de caras conferencias y de alcurnias contrabandistas en las aduanas de las sombras.
Propio de dobles apellidos de extenso linaje que declamaron en reuniones de beneficencia con estatus y congresos sobre los bienes de la cultura, mientras pagaban en sus latifundios con vales de proveeduría a sus nuevos esclavos.
Pero como contrapartida a tanto cinismo e hipocresía, carente de espíritu solidario, por suerte existe el populismo. Se trata solo de “aliviar la preocupación antipopulista” con el buen funcionamiento de la justicia, que muchos antipopulares dejen de recibir las coimas de la obra pública, que no evadan impuestos y que no incrementen, amparados en la impunidad, en forma vergonzosa su patrimonio, mientras tanto el “negro” desamparado le puede pedir al puntero del barrio un choripán, una chapa, una caja de leche o un bolsón de comida, porque la meritocracia, por falta de linaje e igualdad de oportunidades, es solo para quienes tuvieron la suerte de tener una familia que pudo bancar los estudios.
Sería bueno recordar que sin gobiernos populistas muchos países serían arrabaleros barrios norteamericanos.
Resumiendo, periodistas incluidos,: Los antipopulistas se creen superiores por su nivel cultural, dan conferencias, son columnistas vip, académicos con lauros ofrecidos al mejor postor y obligados a opinar según como pague el dueño del medio periodístico, el amo del micrófono

Eloy Rodríguez